
Masacre en funeraria: más de 50 casquillos quedaron regados en dos cuadras tras brutal ataque en zona 1
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El ataque armado durante un velorio dejó ocho muertos, 13 heridos y una escena marcada por sangre y más de medio centenar de evidencias balísticas.
Una noche de luto se convirtió en una escena de horror en la avenida Centroamérica y 17 calle, zona 1 capitalina, donde una funeraria fue atacada a balazos la noche del martes 29 de julio, dejando un saldo de ocho personas muertas y al menos 13 heridas.
Según el reporte de los cuerpos de socorro, siete personas fallecieron en el lugar y otra más murió horas después en el Hospital General San Juan de Dios, donde permanecen varios heridos, algunos en estado grave.
Un rastro de violencia en toda la cuadra
La mañana del miércoles 30 de julio, la magnitud de la masacre se hizo evidente: calles cerradas, manchas de sangre y más de 50 casquillos de bala dispersos en al menos dos cuadras a la redonda.
Equipos del Ministerio Público (MP) y de la Policía Nacional Civil (PNC) mantuvieron acordonado el sector mientras se recolectaban evidencias. El área fue cerrada al paso vehicular y peatonal por al menos cuatro cuadras, debido a la gran dispersión de los proyectiles.

«Hasta ahora, se han contabilizado 52 casquillos balísticos», confirmó un agente del MP en el lugar.
Un velorio marcado por la violencia
El ataque ocurrió durante el velatorio de Jeiver Gabriel Vargas Ávila, de 24 años, quien había sido asesinado un día antes en un tiroteo en la zona 9. Según la PNC, el joven era presunto integrante del Barrio 18, y aunque se dedicaba a la venta de repuestos de motos y trabajos de mecánica, se sospecha que su negocio era solo una fachada para actividades ilícitas.
Las autoridades sostienen que la masacre fue producto de un enfrentamiento entre estructuras criminales, en el marco de una disputa entre pandillas por el control de territorios y negocios ilegales.
La investigación continúa y el Ministerio de Gobernación confirmó que agentes de la PNC asignados al resguardo del lugar se retiraron minutos antes del ataque, lo que ha abierto una investigación por posible negligencia.
